martes, 5 de mayo de 2009

¿HAY RELACION ENTRE UN ESCRITOR Y UN EMPRESARIO?

Ya redactado y enviado a la prensa el artículo del festival de la lectura, realicé lo que se llama una prueba beta, es decir, lo sometí al juicio de un pequeño grupo de amigos. Lo referente a los libros que nunca deben faltar en una biblioteca generó discusión y por supuesto, la confección de una pequeña lista fue ardua, aparte de algún que otro título, que resulta muy evidente: El Quijote, El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la Biblia y un buen diccionario de sinónimos. La escogencia de los demás fue muy complicada, cada uno tenía su libro preferido. Por ejemplo, una amiga que posee una gran fortaleza espiritual, señaló tres títulos, “El hombre que calculaba”, dado que la matemática es el lenguaje del Universo; “El Principito” de Antoine De Saint Exupéry y “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach, porque sus lecturas nos darían la razones de nuestra presencia en la tierra y de porqué estamos tan apegados a la vida.

Camino de mi casa, pasé todo el viaje (vivo a una hora de Caracas) pensando sobre las razones por las que uno escribe, encontré fundamentalmente tres. La primera como medio de expresar nuestras emociones, esta es la razón artística; en segundo lugar para transmitir una información como lo estoy haciendo en este momento y en tercer lugar, el más importante, para que nos lean. Nuestro ego se engrandece cuando sabemos que nos leen y por muy artista que seamos, un éxito de ventas siempre es bienvenido.

Ahora bien, ¿Por qué leen las personas?, sencillamente porque tienen la necesidad de leer, ya sea para obtener información o sólo por placer. Por lo tanto un escritor exitoso ha logrado satisfacer una necesidad de los lectores. Esto se me asemeja a lo que hace un empresario exitoso.

Un escritor debe estudiar mucho, practicar, probar una y otra vez para conseguir su estilo propio, escribir una y otra vez hasta lograr con lo que el lector quiere, insisto esto se me parece más y más a un empresario.

Siempre he observado como el mundo académico de la lengua ha despreciado a los llamados Best Seller, sin restar los méritos ¿pero qué escritor ha cumplido mejor su papel, aquel cuya obra sólo lo han leído un grupo reducido de personas y cuyos libros descansan ocultos en algunos estantes de un número reducido de librerías o aquel que es citado, comentado por la población y sus libros están en miles de bibliotecas en los hogares?

En lo personal considero que un buen escritor es aquel que con calidad le llega al lector. En realidad no veo la diferencia entre un escritor y un buen maestro pastelero o un gran artesano o un magnífico actor, todos en su campo lo que logran es satisfacer las necesidades del hombre, en fin son a su manera empresarios. Lo que quiero destacar es no importa la actividad que hagamos, siempre será para satisfacer las necesidades del hombre y la sociedad y los que logran el éxito son los que tienen siempre esta premisa. Como comentaba recientemente en una conferencia que ofrecí sobre el tema, la diferencia entre un trabajador común y uno exitoso es que el primero dice, yo hago muy bien este producto, por tanto me dedicaré a fabricarlo, el segundo dice, yo hago bien este producto, pero no es lo que quieren los consumidores, entonces aprenderé a hacer lo que quieren y seré el mejor.

martes, 28 de abril de 2009

EL FESTIVAL DE LA LECTURA

Hoy cumplí con unos de mis compromisos sagrados, la de pasear por los diferentes pabellones del salón del libro, el cual este año se está celebrando en la plaza Altamira de la ciudad de Caracas con el nombre de “festival de la lectura” con motivo a Saint Jordi. Infinidad de veces he escuchado y leído como los libros digitales sustituirán a las ediciones impresas, pero en verdad no veo como pueden sustituir el placer de recorrer las mesas llenas de libros dando un banquete a la vista con sus múltiples diseños, los estantes luciendo el multicolor de los lomos, la ilusión de abrir el libro y escoger al azar una página para descubrir lo que nos dice el autor y sobre todo ese olor a tinta y papel de un libro nuevo.

No se cuando comenzó mi amor por los libros, por el número de ejemplares que tengo, debe ser de hace mucho tiempo, lo que si se, es que fue un romance gradual, viviendo y disfrutando cada momento. El recuerdo más antiguo que tengo de un libro, un verdadero libro en mis manos, es 20 poemas de amor de Pablo Neruda. Poemas juveniles que ya en mi madurez he abandonado por la prosa y el ensayo. Recuerdo también el impacto que me causó Herman Hesse, mi admiración por la crudeza de Henry Miller o las buenas historias contadas por Morris West. Debo confesar que me encanta una historia bien contada, Si la historia me atrapa, para mí es un buen libro.

Con mi entrada a la universidad, el deber me llevó al ensayo y a los libros educativos, entre los cuales los de economía tienen lugar especial. Recuerdo lo que sufrí leyendo a Marx o lo que disfruté leyendo a Hayex y a Friedman. Luego me tocó el gusanillo de la historia patria, la bien documentada de Tomás Polanco Alcántara o la fabulada de Herrera Luque. En este campo tengo que hacer reconocimiento público a 2 gemas: el diccionario de historia de Venezuela de La Fundación Polar y la Biblioteca Biográfica Venezolana del Nacional. En la actualidad mis lecturas tienen dos objetos de interés; la empresa por un lado y la situación de mi país por el otro.

Confieso que el estudio es la parte preferida de mi casa, las largas horas que paso en el, leyendo y escribiendo, me han convertido en tema de polémica en mi familia, pero es que el libro es adictivo. Aparte de que mi biblioteca cada día está requiriendo más y más espacios de la casa. En la revista Estampa de hoy, el escritor Rafael Arráiz Luca, confiesa que uno de sus anhelos es dejar de manejar y poder tomar el transporte público y así, con el tráfico caraqueño poder tener dos horas adicionales de lectura. Me alegra saber que no soy el único con este sentimiento.

Otro elemento insustituible es la visita a una librería, desde que uno traspasa la puerta de entrada, la mirada va recorriendo cada uno de los estantes, esperando tener una grata sorpresa, ese libro tan buscado, lo último editado de nuestro escritor preferido o simplemente tener una amena conversación con ese ser en extinción y también insustituible que es el librero.

No sé quien fue el chistoso que sacó a los libros de la lista de productos esenciales para el otorgamiento de divisas, seguro que no le gusta leer. Se está volviendo un trauma leer los últimos libros editados, el costo de los mismos impide adquirir todos los títulos que deseamos o necesitamos, por eso aplaudo la iniciativa del gobierno de editar libros y venderlos a precios subsidiados aunque le critico que esos libros sean de una descarada tendencia izquierdista. Me gustaría ver editado a precios solidarios las obras completas de Rómulo Gallegos, de Guillermo Meneses y de los demás valores de la literatura venezolana.

¿Cuáles son los libros que considero que no deben faltar en una biblioteca: “El amor en tiempos del Cólera” de García Márquez, lo disfruté más que cien años de soledad; “Pantaleón y las visitadoras” de Vargas Llosa; “Los miserables” de Víctor Hugo; “Crimen y Castigo” de Dostoievski; El mencionado diccionario de historia de la Polar y sobre todo aquel del cual usted no pudo apartar su vista y pasó una noche de desvelo leyéndolo.

En esta semana del libro he querido hacer un alto para ofrecer mi reconocimiento a ese compañero que dudo pueda ser sustituido y que tantas horas de fantasía, de reflexión y conocimiento me ha dado. Se que en el futuro, los diferentes formatos coexistirán, ya que cada uno tendrá su nicho propio, mientras tanto, yo seguiré leyendo el libro que tengo en mis manos.

jueves, 23 de abril de 2009

SIN VARIACION DE PRECIOS EN ALIMENTOS

El mes pasado escuché la noticia por primera vez, pero no le preste mucha atención porque pensé que era un error, pero esta vez la escuche nuevamente, y es más, la leí en unos de los principales periódicos del país. Casi en estado de shock, encendí la laptop para ver las estadísticas en la página web del Banco Central de Venezuela. y allí estaba, negro sobre blanco, el Indice Nacional de Precios al Consumidor registra para los meses de enero, febrero y marzo de 2009, el mismo valor (145,7) en la agrupación alimentos. Esto nos indica que en los dos últimos meses, los alimentos no subieron de precio.

Sorprendido por la noticia, ya que hasta los momentos los alimentos ha sido la agrupación con el más alto nivel inflacionario, con variaciones de 3,81% y 2,9% para los meses de diciembre de 2008 y enero de 2009 respectivamente. El hecho es que este es un comportamiento bastante atípico que puede causar justa suspicacia. Hay cuatro (4) posibles escenarios que expliquen este fenómeno.

En primer lugar, las cifras son las correctas y el gobierno ha encontrado la solución al problema inflacionario y lo que ha comenzado con los alimentos se extenderá a las otras agrupaciones y dentro de poco gozaremos de una estabilidad de los precios internos que será la envidia del resto del mundo. La única observación que hago es que este comportamiento registrado no es compatible con lo que veo en la calle. Cada vez es menos lo que puedo comprar con mi ingresos, claro, la culpa es mía por no querer aprovechar los precios subsidiados de PDVAL, asumo mi responsabilidad.

Una segunda posibilidad es que hayan cambiado las ponderaciones de las agrupaciones y se les este dando un mayor peso a los rubros sujetos a regulación, o también, que se esté dando mayor importancia a las compras realizadas en PDVAL y Mercal. Para el cálculo del Indice de precios, analistas del BCV, todos los meses van personalmente a los diferentes mercados a comprar una canasta predeterminada de bienes. Dado que un gran porcentaje de la población compra sus alimentos en los establecimientos subsidiados del gobierno, es razonable que estos sea tomados en cuenta a la hora de hacer las mediciones.

La tercera posibilidad es que simplemente sea un error, pero resulta extraño que nadie se haya dado cuenta de ello y no se realicen las correcciones necesarias.

La última posibilidad, de hecho, por mi negada dada mi condición de ex funcionario del instituto emisor y conocedor de la integridad de los técnicos del banco, pero que es esgrimida por los adversarios al régimen, es la manipulación de las cifras.

En lo personal me inclino por la segunda posibilidad. La regulación de precios y la existencia de mercados subsidiados está generando desviaciones en el cálculo del Indice Nacional de Precios al consumidor, que lo que hacen es incrementar la desconfianza del público hacia las estadísticas recopiladas en el país. Aunque en verdad me gustaría que la primera alternativa sea la correcta, pero sólo el tiempo lo dirá.